Por qué su empresa necesita una memoria de sostenibilidad y seis pasos para empezar
En 1993, cuando KPMG publicó por primera vez su «Encuesta sobre la información en materia de sostenibilidad», solo el 12 % de las grandes empresas había publicado informes específicos sobre sus iniciativas de responsabilidad medioambiental y social. En 2020, KPMG constató que el 80 % de las empresas líderes del sector a nivel mundial (el 90 % en Norteamérica) había publicado informes de sostenibilidad, comunicando de forma voluntaria sus avances en la reducción de las emisiones de carbono, la conservación de los recursos naturales y la mejora de las comunidades. Hoy en día, esta práctica es casi universal entre las organizaciones más grandes del mundo, ya que estas cuestiones ocupan un lugar central en la conciencia pública.
Pero eso no es todo. Todavía hay miles de empresas pequeñas y medianas —públicas y privadas— que aún no han publicado un informe de sostenibilidad formal. Puede que lo hayan considerado innecesario, ya que han logrado evitar el intenso escrutinio que las partes interesadas dirigen hacia las organizaciones más grandes. O tal vez carezcan de los recursos necesarios para llevar a cabo la investigación requerida y elaborar un informe creíble. Sea cual sea el motivo de su inacción, el periodo de gracia para la presentación de informes de sostenibilidad está llegando rápidamente a su fin.
Por un lado, las empresas que guardan silencio corren el riesgo de perder el favor de los inversores, los clientes, los empleados y otras partes interesadas, que exigen cada vez más que las empresas den prioridad absoluta a la sostenibilidad. También corren el riesgo de quedarse atrás respecto a sus competidores, que ya están publicando informes, y de perder oportunidades para diferenciarse como líderes con visión de futuro. Por otro lado, es inminente la llegada de normativas gubernamentales más estrictas en materia de información sobre sostenibilidad. De hecho, la Comisión de Valores y Bolsa (SEC) ha propuesto una nueva norma para exigir a las empresas cotizadas que divulguen sus emisiones de gases de efecto invernadero y los riesgos relacionados con el clima, y las empresas afectadas podrían, a su vez, imponer exigencias similares a las organizaciones con las que hacen negocios.
En pocas palabras, elaborar un informe anual de sostenibilidad ya no es solo un gesto de buena fe, sino que se está convirtiendo en una necesidad empresarial. La pregunta que las empresas deberían plantearse no es «¿deberíamos hacerlo?», sino más bien «¿cuándo?».
Para las empresas que se disponen a elaborar su primer informe de sostenibilidad oficial, aquí tienen seis recomendaciones que les servirán de guía en el proceso.
- Sé proactivo. Es solo cuestión de tiempo que la presentación de informes de sostenibilidad se convierta en obligatoria para casi todas las empresas, ya sea por imperativo legal o por las fuerzas del mercado. Por ejemplo, el gigante minorista Target exige ahora a sus proveedores que publiquen informes de acuerdo con el CDP, un marco líder en divulgación de información medioambiental. Otras grandes empresas están supervisando la responsabilidad social a lo largo de sus cadenas de valor utilizando métodos como la Auditoría de Comercio Ético de los Miembros de Sedex (SMETA). Las empresas que empiecen a trabajar hacia estos objetivos con la intención de informar públicamente de sus avances estarán mucho mejor preparadas (es decir, se sentirán menos abrumadas) cuando se den cuenta de que ya no es voluntario. Las empresas en esta situación harían bien en empezar con una especie de prueba piloto, un esfuerzo inicial de presentación de informes de sostenibilidad de alcance y profundidad limitados. Se trata de una forma relativamente sencilla de transmitir a las partes interesadas que la empresa se toma en serio la sostenibilidad, al tiempo que se sientan las bases sobre las que construir un marco de presentación de informes más sólido con el tiempo.
- Dirígete a un público amplio. Es importante reconocer que hay un amplio abanico de partes interesadas que se interesan por las iniciativas de sostenibilidad de la empresa. Entre ellas se incluyen organismos reguladores, gobiernos locales, inversores (ya sean accionistas o inversores privados), clientes y socios comerciales, consumidores, ONG, empleados actuales y posibles nuevos candidatos. Por lo tanto, un informe de sostenibilidad debe ir más allá del cumplimiento de los requisitos mínimos de divulgación. Es una oportunidad para dirigirse a estos grupos de una manera que genere confianza. Al hacerlo, las empresas pueden influir positivamente en sus ventas, sus relaciones comerciales y la contratación y retención de empleados.
- Comprenda y avance hacia las normas de información. Aunque su empresa no esté preparada para elaborar un informe público, es recomendable empezar a investigar las métricas y normas de sostenibilidad adecuadas para su sector. Por ejemplo, realice una evaluación de materialidad, que ayudará a la organización a determinar qué cuestiones de sostenibilidad son más importantes para la empresa y sus clientes. Una vez más, incluso las empresas privadas deberían evaluar su capacidad para cumplir los requisitos de información de las empresas que cotizan en bolsa, ya que los principales clientes podrían imponer las mismas normas a sus proveedores.
- Hay que tener claro que «el carbono es el rey». Hay muchas formas de medir la sostenibilidad, pero ninguna es más importante que las emisiones de gases de efecto invernadero, concretamente el dióxido de carbono (CO2). El carbono es el factor que más contribuye al cambio climático, y por lo tanto el más analizado por los ecologistas. Un punto de partida lógico a la hora de elaborar un informe de sostenibilidad sería realizar un inventario de carbono, es decir, una lista completa de las fuentes de emisión de la empresa y las emisiones asociadas que se derivan de su actividad. Céntrese primero en las emisiones de Alcance 1 (directas de las instalaciones y operaciones de la empresa) y de Alcance 2 (emisiones indirectas derivadas de la energía adquirida). Empiece a analizar las emisiones de Alcance 3 (asociadas a las actividades de otras empresas) con vistas a seguir desarrollando las iniciativas ESG en el futuro.
- Centrarse en el desarrollo organizativo. La elaboración de un informe de sostenibilidad preciso y significativo requiere la coordinación y el compromiso de muchas personas. Para que tenga éxito, quienes participan en la recopilación de datos y la elaboración de informes deben contar con la plena aceptación y el apoyo de la alta dirección. Esto es fundamental para garantizar que todo el personal a nivel corporativo esté alineado con los mismos objetivos de sostenibilidad. Esto incluye identificar las funciones y equipos empresariales más relevantes que deben participar en las iniciativas de sostenibilidad. Probablemente, esto incluirá a personal clave de operaciones, compras, instalaciones y otros departamentos. Una vez hecho esto, la empresa puede desarrollar procesos de recopilación de datos y gobernanza, y comenzar a establecer componentes estructurales como un comité directivo y un consejo de liderazgo ejecutivo. Aunque no es necesario tener todos los elementos en su sitio para publicar el primer informe de sostenibilidad, la organización debería contar al menos con un plan para mejorar el proceso con el tiempo.
- Sé sincero. Recuerde que un informe de sostenibilidad no debe ser un texto edulcorado y superficial. Para que sea creíble, debe ser una evaluación honesta de los éxitos de la empresa, equilibrada con el reconocimiento de que hay margen de mejora. Es una oportunidad para compartir con las partes interesadas no solo lo que funciona bien hoy en día, sino también una visión a largo plazo y establecer objetivos ambiciosos. Informar de forma completa y transparente es la mejor manera de mejorar las relaciones con las partes interesadas y conseguir su colaboración en un camino compartido hacia la sostenibilidad.
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Fuente: https://assets.kpmg/content/dam/kpmg/xx/pdf/2020/11/the-time-has-come.pdf